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¿Vale la pena inflar las ruedas con nitrógeno?

Probablemente la mayoría de vosotros habréis escuchado alguna vez propaganda que recomienda inflar los neumáticos de vuestro vehículo particular con nitrógeno en vez de aire normal. Pero ¿realmente es beneficioso? ¿O es un engañabobos pensado para extraernos los euros que tanto nos cuesta ganar?

Recordad que el aire natural, el que respiramos constantemente, ya es en su mayor parte nitrógeno (78%), mientras que el resto es oxígeno (21%) y trazas de otras substancias (argón, dióxido de carbono, etc.). Así que cuando decimos «inflar con nitrógeno» en realidad la diferencia radica únicamente en el 22% restante, poco más de una quinta parte. La mayoría de los argumentos en favor del nitrógeno se basan en que:

 

  • "Las moléculas de nitrógeno son más grandes que los de oxígeno."
  • "Como el nitrógeno es más grande, le costará más atravesar las fibras del neumático, y por lo tanto el ritmo de pérdida de presión será menor."
  • "Como las moléculas de nitrógeno son mayores, llenan mejor el interior del neumático."
 

Esto es completamente irrelevante. El gas no se mete en la rueda para que llene su interior (como si metiéramos agua), sino para que ejerza presión. Y la presión no se ejerce llenando un recipiente, sino colisionando contra las paredes del mismo. Las moleculas, pese a ser tan pequeñas, se mueven muy rápido, a una velocidad media de 1800km/h. Por lo tanto, cuando llegan a la cubierta de la rueda, producen colisiones muy fuertes. Esas colisiones son las que proporcionan la presión al neumático. Y en este proceso el tamaño concreto de la molécula no importa para nada. Lo único que importa es que haya la cantidad suficiente de moléculas.

Y seguimos con el análisis, viendo aspectos químicos, termodinámicos y psicológicos.

 

  • "El nitrógeno es un gas inerte, que no estropea ni la llanta ni el neumático."

 

Que una substancia sea inerte significa que, cuando entra en contacto con otras, no produce reacciones químicas. El nitrógeno está lejos de ser inerte, lo que si es cierto es que el aire normal contiene oxígeno, que es el segundo elemento más reactivo que existe (por detrás del flúor). Sin ir más lejos, es un gran oxidante. Por lo tanto, utilizar nitrógeno en vez de aire ambiental puede reducir la oxidación de la parte del interior del neumático y de la parte de la llanta que queda en contacto con el interior de la rueda. Sin embargo, la mayor parte de la llanta en si y el neumático siguen estando en contacto con el aire y las inclemencias meteorológicas, así que cuesta de imaginar que una rueda llegue al final de su vida útil debido al desgaste ocurrido en el interior y no en el exterior. Además, hoy en día tenemos otras formas de evitar la oxidación (uso de materiales inoxidables, pinturas antióxido, etc.).

Por lo tanto, aunque esta afirmación sí tiene fundamento científico, la verdad es que preocuparse por esto parece matar moscas a cañonazos.

Por cierto, según la wikipedia, el nitrógeno es el tercer elemento más reactivo, justo por detrás del oxígeno.

 

  • "El nitrógeno se calienta menos, por lo que la presión permanece más constante."

 

En primer lugar, todos los gases cuando se encuentran en bajas presiones (y, para lo que la Física respecta, la presión a la que se inflan los neumáticos es baja) siguen de forma muy aproximada lo que llamamos comportamiento ideal. Así que no importa lo más mínimo la composición del gas, su comportamiento termodinámico sería el mismo. Pero, ¿cuánto es un poco? Veámoslo.

De nuevo, según la wikipedia, a 25ºC la capacidad calorífica del nitrógeno es 29,124 J mol−1 K−1, es decir que para elevar un grado la temperatura de un mol de nitrógeno (un mol es la cantidad de gas que contiene 6.02214179 · 1023 moléculas) es necesario aportar poco menos de 30 julios de energía. Por otra parte, la capacidad calorífica específica del oxígeno es 29.378 J mol−1 K−1.

Como veis, efectivamente los números son muy similares, la diferencia es únicamente del 0,8%. En cualquier caso, la diferencia es ínfima, tal y como predice la aproximación de gas ideal.

 

  • "A mi me inflaron las ruedas con nitrógeno, y ahora mi coche va suave como el culito de un bebé."

 

Aunque las valoraciones subjetivas de este tipo constituyen la forma más poderosa de marketing que existe, el boca-oreja, carecen de valor científico. Es el efecto placebo: simplemente por saber que nos han hecho algo que promete ser beneficioso, automáticamente creemos notar dicha mejora. Además, cualquier aumento en la presión de los neumáticos, ni que la «rallita» del manómetro que se pierde cada mes o dos, tiene un ligero efecto en el feeling del conductor. Si nos acaban de vender las excelencias del nitrógeno, probablemente pensaremos que el cambio es debido a la pureza del gas.

 

  • "Los bólidos de la Fórmula 1 hinchan sus ruedas de alto rendimiento con nitrógeno.¿ Por algo será?."

 

En tres palabras: no es cierto. Al contrario de lo que se suele argumentar, en competición el uso de nitrógeno no es común ni mucho menos. Por el contrario, se suele utilizar aire deshumidificado. Los propios representantes de Michelín han confirmaron este extremo y seguro que algo saben de neumáticos y competición. El aire deshumidificado se utiliza principalmente por dos motivos: en primer lugar, para cuidar los delicados compuestos utilizados en competición. Fijaos que, aunque se toman la molestia de retirar la humedad, la presencia de oxígeno no les molesta demasiado. Será que no perjudica tanto.

 

  • "El oxígeno es deflagrante, por lo que su presencia puede provocar incendios."

 


Hombre, no todo iba a ser mentira. Esto es cierto, el oxígeno es un ingrediente indispensable para que se produzca la combustión. Además, la goma del neumático es bastante inflamable. Pero con la presencia de oxígeno y de un material inflamable no es suficiente. Si fuera suficiente con esto, las ruedas arderían espontáneamente (y la madera,... y cualquier otro material que no sea ignífugo). Hace falta una chispa que inicie la deflagración. En este caso, la única chispa posible es la temperatura que alcance el interior de la rueda.

Ahora bien, la temperatura que alcanzan las ruedas de un coche normal, e incluso las de un vehículo de competición, está lejos de ser suficiente para provocar la auto-ignición del neumático. ¿A caso habéis visto algún vehículo con las ruedas ardiendo simplemente por ir muy rápido? (Excepto el De Lorean de McFly).

El peligro de deflagración de una rueda por contener oxígeno únicamente existirá en ruedas sometidas a condiciones realmente extremas, como por ejemplo en aviones o ferrocarriles sobre neumáticos de goma (¿deberíamos llamarlos gomacarriles?). Este es el único caso en que es realmente justificable la necesidad de usar nitrógeno puro.

 

  • "Inflar las ruedas con nitrógeno es muy barato."

 

Este punto es bastante subjetivo. Buscando por internet, podemos encontrar la tarifa de un servicio rápido: 3,75€ por rueda. No parece un dineral, pero hay que tener en cuenta que los supuestos beneficios del nitrógeno únicamente persisten si cada vez que se revisa la presión se hace en nitrógeno, por lo que a la larga tendremos que desembolsar unos cuantos euros cada pocos meses.

El nitrógeno en sí es extremadamente barato. De hecho, es un residuo de algunos procesos industriales (por ejemplo, al embotellar oxígeno para uso médico o en submarinismo), por lo que se obtiene de forma gratuita como subproducto. No quiere decir que después la planta embotelladora lo regale, pero sí lo venden extremadamente barato.

Algunos talleres utilizan máquinas que filtran el nitrógeno directamente del aire utilizando un proceso de ósmosis inversa, por lo que no deben pagar absolutamente nada por la materia primera. No podemos terminar esta disquisición sobre el precio del nitrógeno puro sin hacer notar que la alternativa es gratuita. La práctica totalidad de las gasolineras tienen compresores de aire donde cualquier conductor puede detenerse y comprobar la presión de sus neumáticos sin esfuerzo ni gasto alguno.

 

Conclusiones

Hemos analizado un buen número de argumentos que se suelen escuchar respecto al inflado de las ruedas con nitrógeno. Hemos visto que con el libro de Física en la mano, la mayoría de estos argumentos son falsos, incluso alguno es realmente ridículo. Además, los pocos que sí tienen algún fundamento científico producen un efecto muy pequeño, casi imperceptible.

A partir de aquí, que cada cual saque sus propias conclusiones y gaste su dinero en lo que considere oportuno. En cualquier caso, uses nitrógeno, aire ambiental o humo de tabaco, lo único que te pido es que revises la presión de tus ruedas con regularidad.

 

Fuente: http://www.circulaseguro.com/vehiculos-y-tecnologia/vale-la-pena-inflar-las-ruedas-con-nitrogeno-1